12 septiembre 2010

El amor de mi vida

Aquel verano del año 2010 fue distinto a los demás. Aquel verano de 2010 en Poyales del Hoyo los botellines se bebían lentamente en los bares, las conversaciones eran más pausadas y los ancianos ya no salían a tomar el fresco por las noches.

Todos los veranos, desde época inmemorial, paso el periplo estival en Poyales del Hoyo placidamente, pero ese dichoso verano fue distinto. No sé si por la situación personal de los hoyancos, el aire impasible de la Sierra de Gredos o porque mi percepción del sentido de la vida había cambiado, pero lo cierto es que durante ese imborrable verano los días fueron completamente anómalos.

La reflexión y la soledad son compañeras inseparables para muchos hoyancos durante las vacaciones veraniegas y buscan en sus plazas, ríos, fuentes, travesías un lugar donde sortear el sol o cobijarse del calor.

Una tarde anodina y aburrida como otra cualquiera paseaba latamente al caer el sol por la plaza vieja camino de la fuente de “el chorro” con la intención de echar un trago de su agua fresca, y así fue. Tras apoyar mi mano derecha sobre la pared de piedra desde donde brota un chorro de agua cristalina proveniente de la sierra me limpie la boca con la palma de la mano y me senté al lado en un poyete de piedra. Durante unos minutos solo se oía el fluir del agua de la fuente y algún pájaro perdido que revoloteaba buscando su destino. Después de unos instantes de silencio me dispuse a fumar un cigarro y así romper el momento de catarsis en la que me encontraba recluido. Y a los pocos minutos de encender el pitillo y reflexionar sobre los veranos que he disfrutado en el pueblo, al final de la calle Retamal aprecié que se aproximaba con un paso lento pero firme una anciana ligeramente encorvada, sujetando su cuerpo sobre un bastón que cogía con la mano derecha, la cara ladeada y la vestimenta de antaño de las viudas: vestía toda de negro.

Tardó unos minutos en aproximarse a mi redil y con una voz suave me dijo: ¡buenas tardes! A lo que conteste con la misma expresión. Acto seguido se sentó a mi lado y pasados unos segundos me empezó hablar con una pregunta que hacía años que no oía pero que, sinceramente, me encantó: ¿y tú de quien eres? Por un momento me trasladé a otras épocas de mi juventud en donde el respeto a los padres y a los mayores, la educación, el sacrificio, la dignidad, la amistad y el esfuerzo eran palabras inherentes al ser humano; pero tras un par de segundos que tardé en cerrar y abrir los ojos me di cuenta que eso ya había pasado. Le expliqué de la familia que era y ella realizó diversos comentarios sobre mis ancestros, a los que conocía perfectamente.

La mujer hablaba con una voz tenue y suave, algo apenada y en la mano derecha llevaba un pañuelo de tela blanco con síntomas evidentes de utilizar para limpiarse las lágrimas de los ojos. Pasados unos segundos de silencio la anciana se puso a llorar contundentemente. Mis sensaciones cambiaron en ese instante y el momento de soledad y apaciguamiento interior se vio roto por una anciana que no recordaba del pueblo pero que aseguraba haberme visto crecer en Poyales.

No sabía que hacer, así que le pregunté si se encontraba bien, ella reacciono cogiendo mi mano izquierda con fuerza y secándose los ojos con el pañuelo me dijo una frase que nunca olvidaré:

- Si alguna vez quieres a una persona más que a ti mismo, díselo.

Acto seguido me soltó la mano y mi cara cambió por completo. No sabía que decir. Pero ella empezó hablar:

- Hace una semana murió en Madrid el amor de toda mi vida, José Antonio, es por eso que voy vestida de negro a pesar de ser viuda desde hace 5 años, pero me case con mi marido sin estar enamorada. Sin en cambio de José Antonio si estaba enamorada.

Tengo 87 años y él tenía 90. El día que me comunicaron su muerte ha sido el día más amargo y triste de mí dilatada vida porque era la persona que más quería en este mundo, y se fue sin saberlo. ¡Cuánto me arrepiento!

Nos conocíamos desde pequeños y yo nunca me había fijado en él, hasta que en las fiestas de los pueblos de la zona coincidíamos o nos veíamos en el baile de los domingos. José Antonio tenía buen tipo, no era muy guapo pero siempre estaba de buen humor y me hacía reír muchísimo. Su carácter era amigable aunque tenía unos cambios de carácter y emocionales muy repentinos pero siempre hacía todo lo posible por congratularme. Yo sin en cambio me hacía la dura ante él, pero en el fondo estaba deseando que me rondara por mi casa, me llamara los domingos o me sacara a bailar en la verbena.

Ambos somos de Poyales pero de jovencito él se fue a trabajar en Madrid a una fabrica de automoción viniendo solo algunos festivos y vísperas de guardar al pueblo. Por lo que mis ansias por verle eran tremendas.

Y así fue como poco a poco me enamoré de José Antonio. Fue el primer y único amor de mi vida. Aunque he de reconocer que él no estaba enamorado de mí, le gustaba pero sé que también rondaba a otras mozas, ¡y a saber lo que hacía por la capital! Y con el tiempo José Antonio me dió mi primer beso, el cual, nunca olvidaré. Fue aquí, al lado de la fuente de “el chorro” y es por eso que desde que conocí su fallecimiento vengo todas las tardes al atardecer para acordarme de la persona que más he amado en mi vida.

Yo creía, ingenua de mí, que aquel beso significaba algo y que sería el comienzo de un bonito noviazgo, ¡imagínate por aquel entonces lo que era un beso!, pero al día siguiente José Antonio no me hizo ni caso, yo me justificaba pensando que era la vergüenza lo que le corroía, hasta que con los días me di cuenta que él no sentía lo mismo por mí y que para él aquel beso no había significado nada.

Pasaba el tiempo y le empecé a enviar cartas que no tenían respuesta y cuando venía al pueblo nos juntábamos con la pandilla como si tal cosa, aunque los dos sabíamos que entre ambos había algo más que amistad, por lo menos eso yo pensaba aunque él en más de una ocasión me decía que solo éramos buenos amigos.

Durante un tiempo dejó de venir al pueblo y se rumoreaba que hablaba con una chica de Madrid, pero yo con esa inocencia que nos caracteriza a algunas mujeres imaginaba que solo eran rumores y cotilleos de la gente que en Poyales es muy cacica. Lo cierto es que con el tiempo la distancia hace el olvido y empecé a olvidarme paulatinamente de José Antonio.

Hasta que un verano de esos soporíferos que hacía antiguamente José Antonio pasó una larga temporada en el pueblo y recuperamos, de nuevo, la amistad entre ambos. En mi casa me preguntaban por las intenciones del chaval del cual desconfiaban pero yo les decía que éramos solo buenos amigos. Hasta que nos volvimos a liar varias veces y me volví a enamorar perdidamente de él.

Nunca se me olvidaran sus abrazos. Te abrazaba con mucho cariño y ternura.

Creo que se me notaba en la mirada que le desprendía lo locamente enamorada que estaba, a pesar de que José Antonio nunca lo llego a saber. Nunca me atreví, de lo que estoy totalmente arrepentida.

El tiempo pasaba y nuestra relación la llevábamos en secreto, ya que por aquel entonces no es como ahora, las relaciones de pareja si se hacían oficiales acababan en boda y José Antonio no quería hacerlo oficial. Hasta que empezó a venir cada vez menos al pueblo y seguía sin contestar mis cartas semanales, esto me hacía sospechar de que tenía otra relación en la capital. Lo que no sabía es que yo solo era un lio del pueblo y él no se imaginaba que estaba totalmente enamorada.

Con los años la relación se enfrió y las pocas veces que venía al pueblo hablábamos poco a pesar de que yo le miraba con unos ojos entregados en cuerpo y alma. Los pretendientes no me faltaban y muchos mozos fueron hablar con mi padre para pedirle permiso y salir juntos, pero yo no accedía engañándome a mi misma de que José Antonio acabaría enamorándose de mí.

Con el pasar de los años mi amor fue creciendo pero nunca llegué a confesárselo, él pasaba de mí cuando quería y en otras ocasiones me trataba como si fuera su princesa. Algunas veces le comentaba sobre oficializar nuestra extraña relación pero él decía que me quería tanto que no podía estar conmigo por si alguna vez nos iba mal no quería hacerme daño. Yo seguía con la esperanza de que cambiara y creo que el no haberle confesado abiertamente que le quería tanto fue lo que ocasionó nuestra ruptura. Pues pasado un tiempo apareció en el pueblo con una mujer de Madrid para presentarla a sus padres y oficializar su matrimonio. Ese también fue uno de los peores días de mi vida, estaba tremendamente celosa.

Los años pasaban y acabé casándome con un mozo del pueblo más que nada por no quedarme sola, aunque no pasaba un solo día que no pensara en el amor de mi vida: José Antonio.

No sé si será el destino que me jugó una mala pasada, pero lo cierto es que lo peor en esta vida es querer a una persona con toda tu alma y que esta no te quiera por igual; que veas que es el hombre de tu vida y no te sientas correspondida. Aunque lo peor de todo es no haber sido valiente y haberle dicho mis verdaderos sentimientos de amor y cariño que yo sentía por no perder nuestra relación, quizás las cosas hubieran cambiado.

Si volviera a nacer volvería a enamorarme de José Antonio.

- Asistía fascinado a la historia que contaba la anciana hasta que sonó mi teléfono móvil proveniente de un amigo de “las eras” al que colgué. A continuación dije a mi compañera de poyete: disculpe, prosiga, a lo que contestó:

- Hijo no quiero ser pesada y aburrirte con mis historias de vieja loca pero necesitaba contárselo a alguien, ya que estoy sola en el mundo.

El aire fresco de la sierra empezó a soplar cortando el movimiento de las hojas de los árboles. La anciana se levantó y con el mismo saludo que llegó se despidió: ¡buenas tardes! A lo que contesté con un cariñoso: ¡hasta luego!

Tras su marcha empecé a reflexionar sobre lo acontecido llegando a la conclusión que lo único que permanecerá en la vida inalterable para siempre es el recuerdo tanto de las personas y momentos más importantes e inolvidables de la vida, como de las experiencias emotivas que acompañan a cada acontecimiento vivido.

El aire insolente dejo paso a un viento seco y húmedo que hizo levantarme del poyete con el propósito de trasladarme a “las eras” en busca de otra historia o, simplemente, ver caer el sol en el horizonte y disfrutar de una de las estampas más bellas que se pueden apreciar en Poyales del Hoyo: contemplar por unos minutos como comparten la Luna y el Sol el Cielo eterno. Y así fue.

Parece mentira pero a estas alturas de la vida una anciana me volvió abrir los ojos para darme cuenta que en la vida se puede tener de todo pero carecer de aspectos no materiales e intangibles que solo se consiguen con el afecto y la amistad. Y es que, en estos tiempos convulsos que corren algunas personas solo les queda aferrarse al cariño y el amor que se procesa a una persona para tener un motivo por qué vivir.

Pues, en muchas ocasiones se da más importancia a determinados aspectos materiales, frívolos y superficiales de la vida que a las emociones, creyendo que la esencia de vivir se guía por lo racional y no por lo irracional, cuando lo más bonito es dejarse llevar por uno de los componentes más importantes y pasionales de la vida: los sentimientos.

“EL AMOR DE MI VIDA” es un relato ficticio escrito por:
Fdo.: Sergio Núñez Vadillo

5 comentarios:

Anonymous Gracia ha dicho...

Si me lo permites, me quedo con este trocito de tu relato “Aunque lo peor de todo es no haber sido valiente y haberle dicho mis verdaderos sentimientos de amor y cariño que yo sentía…”, a cambio te añado yo otra frase ya bastante usada pero poco practicada que nos remite al Carpe Diem, al "arrepiéntete de lo que hagas y no de lo que dejaste de ...”. Te felicito.

8:49 AM  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Felicidades compañero!
Por mi parte es la historia más bonita de tu mundo, es decir hasta ahora la que más me ha gustado escrita de tu cabecita...hay que ver! tengo que decirte como crítica guionista que has mejorado en la exposición y descripción de lo escrito y que la historia tiene una forma de empezar, desarrollarse y terminar perfecta a mi humilde parecer...cómo se nota que tienes más tiempo libre para cultivarte y pensar...aprovechate de eso!
Tengo una pregunta, es todo ficción? hasta qué punto es ficción y qué parte es realidad...veo diferencias de un párrafo a otro, creo que te has inspirado en esa señora anciana, verdad o no? ya sabes que me tiene que salir la listilla que soy...
Esta claro que en una tercera o cuarta lectura más la puedes pulir las expresiones y eso que ya sabes pero sigue así...tío.Te lo dice una vaga escritora.
Volviendo a la historia estoy de acuerdo con la parte de los abrazos, y cómo a la protagonista le queda el recuerdo vivo del amor verdadero, me has emocionado y traido a la piel y el corazón sensaciones olvidadas. Gracias de nuevo.
Bueno, lo dicho nos vemos.

9:59 AM  
Anonymous LiLu ha dicho...

Siempre me gustó la pasión que le pones a tus cosas y ahora a tus relatos.
Felicidades, es muy bonito.

12:06 AM  
Blogger ANONIMO ha dicho...

Creo que has llegado al corazón de muchas personas.

"Parece mentira pero a estas alturas de la vida una anciana me volvió abrir los ojos para darme cuenta que en la vida se puede tener de todo pero carecer de aspectos no materiales e intangibles que solo se consiguen con el afecto y la amistad. Y es que, en estos tiempos convulsos que corren algunas personas solo les queda aferrarse al cariño y el amor que se procesa a una persona para tener un motivo por qué vivir.

Pues, en muchas ocasiones se da más importancia a determinados aspectos materiales, frívolos y superficiales de la vida que a las emociones, creyendo que la esencia de vivir se guía por lo racional y no por lo irracional, cuando lo más bonito es dejarse llevar por uno de los componentes más importantes y pasionales de la vida: los sentimientos"
Enhorabuena!
Es una historia preciosa.
No se podia describir mejor!!!

10:27 AM  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Soy de Poyales y reconozco cada lugar que describes, pero he de decir que cuando estaba leyendo el relato he pensado: La gente del Hoyo no habla asi ni de coña.
Yo rectificaría que una anciana te diga que se ha "liado" o que tuvo un "lio", eso es más de finales del siglo XX y principios del XXI.
No crees???

8:59 PM  

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