05 noviembre 2009

Quien siembra vientos, recoge tempestades

Hace unos días en la localidad de Elche trabajando en la producción de un espectáculo audiovisual conocí a una serie de personajes innombrables por su falta de escrúpulos y valores, que me hicieron reflexionar sobre la personalidad del ser humano.

Estos sujetos se las daban de modernos y alternativos pero su actitud ante el prójimo estaba carente de respeto y educación. Lo que me llevo a pensar que estos individuos tendrán que ser castigados a lo largo de su vida de alguna manera o la vida ponerles en el sitio que se merecen.
Dicen que la vida, antes o después, pone a cada uno en su lugar, así que, si se hacen cosas malas durante la vida, probablemente tarde o temprano esta te dará un duro escarmiento. Si siempre hacemos daño o perjudicamos a los que nos rodean, el día que les necesitemos no harán nada por ayudarnos, y si llevamos una vida basada en el interés y el egoísmo el castigo por ese tipo de actuaciones llegará en algún momento.

Por si alguien tiene alguna duda, sembrar es arrojar y esparcir las semillas en la tierra preparada para cultivar y, en este caso, usamos la metáfora de sembrar como si cada una de las acciones que hacemos a lo largo de nuestra vida fuesen semillas que vamos cultivando en nuestro campo y las situaciones que nos vamos encontrando posteriormente fuesen las cosechas que cada año se producen. Si se planta una mala semilla, el fruto obtenido será malo.

A lo largo de mi vida he conocido a un sin fin de personajes que se han aprovechado de los demás o su vida se ha basado en aparentar lo que no tienen dándoselas de importantes o superiores y, en la mayoría de las ocasiones, han recibido o están a punto de recibir un severo castigo. En la vida hay que ser felices con lo que tenemos y, si no es así, ese individuo tiene un grave problema de personalidad que tarde o temprano le pasará factura.

En la sociedad en la que vivimos basada en la competitividad se nos pretende crear una serie de necesidades y se piensa que consumiendo se pueden satisfacer estas necesidades creadas, pero en la inmensa mayoría de los casos son frustraciones personales que aunque se cubran en un determinado momento vuelven a florecer. Solo con la naturalidad, personalidad, sinceridad, cariño y amistad se puede estar a gusto con uno mismo. Lo demás es mentira.

Para el Budismo existe el karma, que sería una energía metafísica (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas. De acuerdo con las leyes del karma, cada una de las sucesivas reencarnaciones quedaría condicionada por los actos realizados en vidas anteriores.

Pues nada, a ver lo que sembráis en vuestra vida, porque dependiendo de lo que sembréis, así será la cosecha que recojáis y recordad que la avaricia rompe el saco.

2 comentarios:

Anonymous Gracia ha dicho...

“homo homini lupus” dice; “el hombre es un lobo para el hombre” esta frase popularizada por el filósofo Hobbes nos viene a indicar; que una de las notas características de la esencia humana es el egoísmo, por intermedio del cual el hombre mismo termina siendo su propio verdugo, es decir, un lobo para el hombre. Tal y como el mundo está distribuido actualmente confirma la razón de esta idea.

Moraleja; Lo mejor es ser MUJER. En la frase de Hobbes nosotras no somos mencionadas.

4:56 PM  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Pero Sergio Nuñez!!!Nos vas a dejar así? sin contar lo de estos tipejos? cuánta intriga para nada, pero hombre por ....Buda y mi karma
!cuentamelo en el próximo post, anda, porfi...
compañera

10:25 PM  

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