Callejeros
Hace unos días de camino al centro de trabajo aprecie como una persona de avanzada edad rebuscaba en el interior de unos cubos de basura con la firme intención de encontrar un “tesoro” para cubrirse o llevarse a la boca. Este acto me tendría que sorprender pero, en la actualidad, hemos hecho habituales una serie de acciones que, en otras épocas o en otros países, son inadmisibles.
Pues en pleno siglo veintiuno, en esta España de las libertades y del todo vale, hay gente que tiene que rebuscar entre la basura para comer o vestirse. Hay comedores que han vuelto a llenarse para comer, como los centros de Cáritas que en algunas ciudades se han visto desbordados ante la avalancha de “hambrientos”.
Esta circunstancia me llevo a recordar un programa que desde hace años una cadena de TV emite la noche de los viernes, en donde unos reporteros se adentran en barrios conflictivos y desarraigados de ciudades de España para hacernos ver el estilo de vida de sus vecinos.
Este blog recomienda este programa a todo el mundo como cura de humildad para conocer la otra España, la de las victimas del capital y la partitocracia: indigentes, drogadictos, desfavorecidos, desposeídos, sufridores… pobres en general que, o no han tenido una oportunidad o, simplemente, han sido victimas de discriminación e injusticias.
Es muy bonito mirar a otro lado mientras en las calles de muchas ciudades se pasa hambre o se viola el derecho más fundamental: la libertad. Lo políticamente correcto es silenciarlo e, incluso, ignorarlo porque no es beneficioso para el progreso del país, cuando en España esta creciendo la pobreza.
Un estudio reciente sitúa a España con las tasas de pobreza infantil más alta de Europa. El 20% de la población española, 9 millones sobre 45 censados, vive en el umbral de la pobreza y el 24% de los niños menores de 17 años se encuentran próximos, en concreto, el estudio afirma que en España hay 1,7 millones de menores en situación de riesgo.
Hace unos días los gobernantes han salido en la ayuda de los usureros, es decir, la banca, para quitar el dinero a los pobres y dárselo a los ricos, al contrario de lo hacía Robin Hood, pues ese dinero sale de las arcas del Estado. Una actitud muy demócrata de los creadores de los GAL, el terrorismo de estado, Filesa, la corrupción o el pelotazo, no esperaba menos de ellos.
Mientras, los sindicatos vendidos al sistema miran a otro lado, no va con ellos, los periodistas tres cuartos de lo mismo y a la corona se le sube el presupuesto este año.
Ante este paraje desolador, el anciano continúa rebuscando en la basura añorando otros tiempos en donde la justicia, la moralidad y el respeto a los mayores eran elementos inmutables para la convivencia. Ahora, desolado sin saber que será de su vida malvive en la España del capital y el progreso para que empresarios especuladores, gobernantes inhumanos y usureros vivan egoístamente siendo ejemplo para parte de la grey.
Al subir a la oficina miro por la ventana y aprecio como el anciano camina tristemente sin rumbo con una bolsa entre las manos llena de “tesoros”. Me siento en mi mesa, enciendo el ordenador, entro en Internet y lo primero que veo es que ha caído la bolsa: ¡que se jodan!
Pues en pleno siglo veintiuno, en esta España de las libertades y del todo vale, hay gente que tiene que rebuscar entre la basura para comer o vestirse. Hay comedores que han vuelto a llenarse para comer, como los centros de Cáritas que en algunas ciudades se han visto desbordados ante la avalancha de “hambrientos”.
Esta circunstancia me llevo a recordar un programa que desde hace años una cadena de TV emite la noche de los viernes, en donde unos reporteros se adentran en barrios conflictivos y desarraigados de ciudades de España para hacernos ver el estilo de vida de sus vecinos.
Este blog recomienda este programa a todo el mundo como cura de humildad para conocer la otra España, la de las victimas del capital y la partitocracia: indigentes, drogadictos, desfavorecidos, desposeídos, sufridores… pobres en general que, o no han tenido una oportunidad o, simplemente, han sido victimas de discriminación e injusticias.
Es muy bonito mirar a otro lado mientras en las calles de muchas ciudades se pasa hambre o se viola el derecho más fundamental: la libertad. Lo políticamente correcto es silenciarlo e, incluso, ignorarlo porque no es beneficioso para el progreso del país, cuando en España esta creciendo la pobreza.
Un estudio reciente sitúa a España con las tasas de pobreza infantil más alta de Europa. El 20% de la población española, 9 millones sobre 45 censados, vive en el umbral de la pobreza y el 24% de los niños menores de 17 años se encuentran próximos, en concreto, el estudio afirma que en España hay 1,7 millones de menores en situación de riesgo.
Hace unos días los gobernantes han salido en la ayuda de los usureros, es decir, la banca, para quitar el dinero a los pobres y dárselo a los ricos, al contrario de lo hacía Robin Hood, pues ese dinero sale de las arcas del Estado. Una actitud muy demócrata de los creadores de los GAL, el terrorismo de estado, Filesa, la corrupción o el pelotazo, no esperaba menos de ellos.
Mientras, los sindicatos vendidos al sistema miran a otro lado, no va con ellos, los periodistas tres cuartos de lo mismo y a la corona se le sube el presupuesto este año.
Ante este paraje desolador, el anciano continúa rebuscando en la basura añorando otros tiempos en donde la justicia, la moralidad y el respeto a los mayores eran elementos inmutables para la convivencia. Ahora, desolado sin saber que será de su vida malvive en la España del capital y el progreso para que empresarios especuladores, gobernantes inhumanos y usureros vivan egoístamente siendo ejemplo para parte de la grey.
Al subir a la oficina miro por la ventana y aprecio como el anciano camina tristemente sin rumbo con una bolsa entre las manos llena de “tesoros”. Me siento en mi mesa, enciendo el ordenador, entro en Internet y lo primero que veo es que ha caído la bolsa: ¡que se jodan!