16 abril 2008

De "La Escuela" al ring

Hace unos días regrese a “La Escuela”, pero no al colegio de enseñanza, sino a otro centro donde se imparten lecciones para entender la vida, pues desde hace un año el gimnasio “La Escuela” imparte clases de boxeo en Madrid a hombres y mujeres de todas las edades y condición social con el único objetivo de divertirse practicando boxeo y enseñarles que en la vida se pueden llevar más golpes que allí.

La Escuela combina la integración social y el apoyo a chicos de barrios conflictivos a través del boxeo fomentando la fuerza de voluntad y la disciplina. Para los que practicamos este noble deporte sabemos que es algo más que eso, es una forma de entender la vida: sacrificio, valor, entrega, respeto, son algunos de los principios básicos del boxeo, los cuales se deben prolongar a la vida diaria.

No sé si fue el boxeo quien me descubrió a mí, o si fui yo quien descubrió el boxeo, pero lo cierto es que este deporte, lejos de la mala fama que goza, es un medio excelente de superación personal, si no tienes cabeza, no puedes boxear. Golpes los da cualquiera, pero eso no es boxeo.

El deporte de las 16 cuerdas es un bote de auxilio para evitar que los conflictos trunquen algunas vidas que la inercia llevaría, por estadística, a un final nada recomendado. Además, de enseñar a defenderse, a no tener miedo y a fortalecer la autoestima.

El boxeo es el deporte que más argumentos ha dado al cine, ya que detrás de él se esconde muchas leyendas “negras” y misterios. Pero, hoy en día, es un deporte minoritario, políticamente incorrecto y marginado por los medios de comunicación. De hecho, las personas que se dedican profesionalmente a este deporte, detrás de ellas se ocultan historias rocambolescas, lo que les hace merecedoras de todo mí respeto.

Es por ello que al entrar en “La Escuela” y conocer de cerca ese escenario que, podíamos definir como de película, descubrí el por qué practico este deporte que, lejos de lo que muchos puedan pensar, es un elemento más de lucha por unos ideales perdidos hace tiempo por el ser humano: la superación personal y el amor propio.

¡Segundos fuera!