31 marzo 2008

Soy del Hoyo

Al sur de la provincia de Ávila, en pleno Valle del Tietar, se encuentra Poyales de Hoyo. Para llegar al pueblo se conduce por una camino sinuoso cargado de romanticismo por los pinos altos y frondosos que se juntan por encima de la carretera, poco antes se divisa el río Arbillas de aguas cristalinas, al pasar por su puente se contempla a la izquierda el charco “los médicos” con su bella cascada y al final el puente romano que desde tiempo inmemorial sigue aguantando el pasar de los tiempos.

A pocos metros bajamos hasta las lanchuelas, en donde el campo de fútbol se mantiene con un puñado de chavales inquietos que golpean el balón. Y, a pocos metros, el visitante se sorprende al toparse con un pueblo que no esperaba. Nada más llegar contemplamos las casas de blanco encalado en sus fachadas o pardas como la tierra castellana, sus calles estrechas y calzadas de piedra sin asfaltar nos trasladan a épocas pasadas por nuestros ancestros. Las fuentes son frecuentes en el pueblo y es muy probable encontrarse con un rebaño de vacas o cabras por las calles.

A la llegada a la plaza del moral se divisa la iglesia y el Ayuntamiento, así como un balcón antiquísimo y, los más ancianos del lugar, se amontonan en los soportales contando historias de las tres guerras: la carlista, la de cuba o la civil.

Poyales no tiene metro pero esta hueco, ya que un sin fin de cuevas habitan por el subsuelo desde la guerra civil, pues los hoyancos se escondían del enemigo en ellas.

“Andorrilla Avilesa” la denomino Camilo José Cela, pero Poyales esta situado en la ladera sur de Gredos abarcando sus tierras desde la barrera hasta las vegas con un clima suave, de ahí, la excelencia de sus campos y frutos, especialmente los higos.

Los autóctonos suelen utilizar palabras del castellano antiguo y la inmensa mayoría tiene apodos: risuni, pikete, cojillo, cachacha, mechas, arive, rocke, diecinueve, cabo, chega, serapio, etc. y a sus lugares se les denomina con un topónimo singular: el rinconcillo, los tasqueros, el tejar, el chorro, los lanchares, el collaillo, el mazo, las cantinas, las vegas, etc…

El silencio es uno de los principales atractivos de Poyales del Hoyo, se puede caminar por sus calles en compañía de la soledad y el olor a romero sin toparte con ningún viandante, a excepción de las fiestas, ya que los emigrantes que partieron a la ciudad regresan para visitar a sus familias.

Fue el pueblo que me vio crecer, para otros, el pueblo en el que empezaron a dar sus primeros pasos por la vida, a descubrir amistades, amores, nuevas experiencias, etc. Y a buen seguro que todos tenemos un buen recuerdo de nuestro querido pueblo, porque aunque algunos hayan dejado de ir, en su interior siempre tendrán algo que les hace distinto a los demás: el ser hoyanco. Y es que los hoyancos están repartidos por toda España, pues es usual encontrarse a gente de Poyales por todos los rincones de la geografía, llenándote de orgullo y satisfacción de encontrar a un paisano. En ese momento se utiliza la vieja frase: “el mundo es un pañuelo”.

A mi pueblo le debo agradecer muchas cosas, entre ellas, mi infancia o las amistades que aún mantengo y que me acompañaran durante toda la vida, para otros, ha sido el lugar donde han conocido a su pareja. El Hoyo ha sido para muchas generaciones el vínculo de unión de muchas personas. Las características de los hoyancos son comunes: sentido del humor, alegría, ganas de cachondeo las 24 horas, divertidos, afición por los bares y la fiesta, amigables, de tradición cantaora y bailaora, y, sobre todo, buena gente.

Creo que mi vida no hubiera sido igual sin mi pueblo, todo hubiera sido distinto, es por ello que me alegro profundamente de haber nacido hoyanco.
"Soy del Hoyo
soy del Hoyo,
soy de la rica rivera,
donde se fabrica el oro,
azúcar y la canela..."

12 marzo 2008

La voz de mi silencio: "Los Marea"

Han pasado algunos años desde que descubrí al grupo de rock nacional “Marea” fue en un garito de esos que suelo frecuentar los fines de semana llamada “Codigo” situado en la ciudad donde vivo, Talavera de la Reina. Era media noche y las copas ya estaban haciendo efecto, el vodka absolut con sprite se deslizaba por mi garganta suavemente, los bailes improvisados eran frecuentes y la guitarra fantasma estaba a punto de relucir.

Hasta que, de repente, empezó a sonar una voz desgarradora que, junto con letras trasgresoras, penetraron en mi interior. Nunca había oído a ese grupo de música pero desde ese momento y durante toda la noche no se me pudo ir su música de la cabeza “quieto parao” decía el inicio de la canción.

A los pocos días me compre todos sus CD y desde entonces no he parado de seguir y escuchar las canciones de Los Marea.

En este mundo superficial, Marea es un oasis en el desierto, porque su música y letras a contracorriente del pensamiento único hace que al cantarlas te puedas sentir libre y vivo, además de desahogarte diciendo cosas que de otra manera no te atreverías a decir.

A los Marea no se les puede escuchar en los 40 principales ni en las radios del sistema, tienes que sintonizar medios subversivos o a través de Internet. En mi caso es el único grupo de música del que compro su CD original, al resto que les den.

También he asistido a varios de sus conciertos a lo largo de estos años, todos ellos emocionantes y vibrantes en los que no se para de cantar y botar. Al final del mismo es lo más divertido al cantar con la voz rota las canciones más populares: “el perro verde” y “los marea”. Además, es una buena ocasión para juntarse con los amigos y pasar una noche de cachondeo y, para algunos, el concierto es solo una excusa para desparramar.

Marea también es la voz de “los sin voz”, pues su letra es poesía en estado puro, por medio de sus canciones cuentan historias de la vida en las que, a lo mejor, te puedes sentir identificado, permitiendo de esta manera, ser la voz de los que no la tienen. La voz de mi silencio.
Que no queremos ser tanto.
Queremos vivir en nuestra tierra
agrietada de manantiales cristalinos,
andar un poco más lejos que las fronteras
por la sublime añoranza del regreso.
Que no queremos ser tanto.
Queremos ser un poco de sol y un poco de noche,
queremos ser viento y calma,
tormenta, lluvia y olor de tierra mojada.

Fdo. Los Marea

01 marzo 2008

España, sangre y oro

Cruz dorada de la Asturia,
Quinas de la Lusitania
La torre de ambas Castillas
Y cadenas de Navarra
Con el Árbol de Gernika
De la antigua estirpe Vasca.

Fiero León de los godos
Rampante en campo de plata
Cruz y barras de Aragón
Y “senyera” Catalana
Compartida por Andorra
Y por Valencia la Blanca
Llegando hasta la Mallorcas
Por “En Jaume”conquistadas.

El Santo Grial gallego
Y la estela solar cántabra,
De Murcia siete coronas
De castillos rodeadas
Como siete son también
Las Islas Afortunadas.

Con las armas de Molina,
En verde brazo de plata,
Los colores de Rioja:
Oro con hojas de parra.

De Extremadura columnas
Que orillas de un mundo enlazan
Bajo el broquel de la estirpe
Leonesa y Castellana.

Los pendones cuartelados
De Sevilla y de Granada
Que con Córdoba y Jaén
Castillas del Sur se llaman.

De Ceuta bandera enhiesta
Blanco y negro gironada
Y sobre azul dos calderas:
Melilla la Adelantada
Y el castillo con la llave
De Gibraltar recobrada.

Todas aquellas banderas
Que blasonan las Españas
Hermanan un haz de pueblos
Hijos de la misma raza.