14 febrero 2008

Vivir "Contra las cuerdas"

Dentro de unos días se cumplirá el primer año de la publicación del relato “Contra las cuerdas” en este blog. Ha pasado mucho desde entonces y no sabemos nada de la vida de Pelayo, principal protagonista del relato, pues, sus primeros años de vida fueron muy dilatados y dieron para escribir un puñado de folios.

De lo que sí podemos estar seguro es que seguirá acudiendo al gimnasio a boxear, su verdadera pasión, continuará saliendo de marcha los findes con los colegas y seguirá, a lo mejor menos, viajando por España. No sabemos si habrá cumplido su ilusión de viajar a Asturias y visitar la cueva de Covadonga en donde se encuentra el monumento en honor al primer Rey de España, Don Pelayo.

La vida da muchas vueltas y como oí decir una vez: “la vida es como el boxeo, das y recibes golpes”, así que seguro que Pelayo ha seguido recibiendo golpes duros pero “más fuertes son los que da la vida”.

Quizás algún día haya una segunda parte de este relato, de ello depende el futuro incierto de Pelayo, una persona sin suerte, que desde pequeño aprendió a luchar y aprender más en la calle que en la escuela, un verdadero idealista a contra corriente del pensamiento único y soñador donde los haya, vividor, heterodoxo, irreverente, inconformista. Un rebelde sin causa.

El blog Último asalto tuvo el privilegio de conocer a este personaje y narrar hace un año parte de su vida, pero, nos quedamos con las ganas de saber como ha seguido, si continúa con el mismo trabajo, si sigue soltero o, por el contrario, tiene pareja, si continua con sus repentinos cambios de humor y emocionalmente susceptible, entre otras muchas cosas. El final del relato avanzaba que Pelayo iba a dedicarse más a sí mismo pero no sabemos nada de él.

Espero que si alguno de vosotros, queridos lectores, le ve por la calle pueda saludarle y charlar un poquito para decirle que estamos esperando una segunda parte de “Contra las cuerdas”.

Hace unos días en el cine me pareció ver a Pelayo, curioso, porque él no suele ir, su parecido físico era sorprendente, salvo por un par de pendientes que llevaba en la oreja izquierda y el pelo más corto, pero al oírle lo descarte debido a su voz suave. Una lastima, me hubiera gustado topármelo cara a cara, como si de un combate boxístico se tratara y estrechar su mano, pero, me quede con las ganas.

Quiero pensar que seguirá siendo el mismo y no haya tirado la toalla, ya que a buen seguro la vida le habrá puesto muchos obstáculos y espero que haya podido esquivar los golpes.

Después de un año, han sido muchas las felicitaciones que ha recibido el blog por la publicación del relato y algunos se preguntaban ¿quién es ese Pelayo? La respuesta sólo la sabemos el y yo.

04 febrero 2008

El puente de Talavera