22 noviembre 2007

Otro de los nuestros: "El Lince de Parla"

Fuente: diario as. Es un héroe sin reconocimiento, un tipo que aún se emociona cuando suena el himno de España antes de sus batallas. "Es una pena que en tu país no te hagan ni caso, porque no hay nada más bonito que ganar un título delante de tu gente". Javier Castillejo lo hizo, en La Cubierta de Leganés, frente a un peleador americano como Mullings. Era 1999. Fue la primera vez que conquistaba un título mundial. Una noche grande. Leganés vibró con el Lince. Pero era una isla en el océano. El boxeo, pese a contar con un campeón de su categoría, no ha levantado cabeza. Las televisiones le han vuelto la espalda. Castillejo ha seguido impertérrito al pie del cañón en medio de todas las tormentas. Al filo de los 40, veinte años como profesional, ya ni siquiera aspira a que cambien las cosas. Se limita a ganar batallas, lo que hagan los demás ha dejado de interesarle.

El Lince hace la vida como si no hubiera pasado el tiempo, como los grandes del boxeo. Por la mañana, muy temprano, footing, casi diez kilómetros, y por la tarde al gimnasio con el maestro Sánchez Atocha. Si quieres seguir arriba, no puedes relajarte. Y Castillejo, el Lince, no se relaja. Lo saben bien en Alemania. Allí ocupa el puesto estelar en las grandes galas. Y gana, porque sigue siendo fuerte y poderoso. Y acaba de tumbar al argentino Carrera y tiene otra vez el Mundial a tiro. Ya ni siquiera sueña con traerlo a España. Sabe que es imposible. Él cumplirá con demostrar que es grande, un campeonísimo, aunque sólo lo reconozcan en Alemania".

Como he dicho en este blog en muchas ocasiones: en el boxeo te puedes llevar golpes, pero más fuertes son los que da la vida.

11 noviembre 2007

Defectos o virtudes

Desde pequeño no he pronunciado bien la “erre”, lo que me ha llevado a soportar múltiples bromas y carcajadas de mis amigos, pues, los “defectos” son una peculiaridad propia del ser humano que hace ser especial a cada persona.

Todos tenemos algún defecto, bien físico o personal, pero, en vez de crear complejo crean personalidad en el ser humano y nos hace diferentes del resto y es una peculiaridad de cada persona que le hace especial.

Aunque también sirven para burlarse sacando a relucir su característica más personal, ya que todos recurrimos a la diferencia más particular de cada persona cuando queremos bromear o meternos con alguien.

Otro rasgo de mi personalidad es que soy daltónico y no distingo muchos colores y otros, no los conozco. Parece ser que es hereditario, lo que me lleva a diferenciar los colores entre claros y oscuros y otros, verlos totalmente iguales.

Pero, a pesar de esto, he conseguido sobrevivir sin ningún problema aunque ha habido un sinfín de anécdotas: por ejemplo a la hora de comprar el diario “Marca” en el kiosco no me entienden, cuando estuve estudiando “Marketing” al pronunciarlo notaba una sonrisilla en el oyente, cuando voy a comprar ropa, a veces, tengo que preguntar al dependiente el color de la prenda o al jugar a las tres en rallas me ganan siempre…

A pesar de esto, me lo he tomado siempre con sentido del humor y lejos de acomplejarme me ha servido para diferenciarme de los demás. Por ello, creo que en este mundo tan superficial en donde se da tanta importancia al físico o la imagen, lo verdaderamente importante es lo personal o característico de cada persona que es lo que le hace ser especial y diferente.