Trainspotting
"Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande que te cagas. Elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige buena salud, colesterol bajo y seguro dental. Elige hipoteca a interés fijo. Elige un piso piloto. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos. Elige bricolaje y preguntarte quién coño eres los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de puta comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable, siendo una carga para los niñatos egoístas y hechos polvo que has engendrado para reemplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida… ¿pero por qué iba yo a querer hacer algo así? Yo elegí no elegir la vida: elegí otra cosa. ¿Y las razones? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?"
Este es el monólogo inicial de la película “trainspotting” cuya filosofia de vida que presenta el personaje principal, Mark Renton, se resume en una pregunta: ¿para qué elegir la vida?
Pues desde pequeños nos proyectan una imagen “modelo” para triunfar en la vida, pero en esta película Mark no elige ese camino convencional, sino que elige no elegir la vida. Pero este pensamiento no solo hay que buscarlo en la película, sino en las calles de nuestros barrios o, en la actualidad, en las discotecas donde muchos jóvenes con un futuro cargado de esperanzas caen en el mundo de las drogas sin saber muy bien donde les va a llevar.
Las compañías son lo principal, pues si estas atravesando momentos de crisis personal es fácil caer en la tentación para desahogarse o evadirse de la realidad; y si alguno de los amigos consume algún tipo de estupefaciente y ofrece, hay que tener mucha personalidad para negarse a consumir.
Por otro lado, hay gente que consume drogas por falta de ilusión, la búsqueda de nuevas experiencias, integrarse en un grupo de gente o, simplemente, por vicio. Pero una vez que empiezas en este mundo es difícil salir, tal y como se puede apreciar en la película.
La relación con los amigos empieza a cambiar, y ya solo son amigos de fiesta e, incluso, solo les utilizas para “pillar”.
Pero, al igual que nos muestra “trainspotting” se puede salir de este mundo, lo único que hace falta es querer hacerlo y encontrar un motivo o ilusión, tal y como lo hizo Mark Renton.
La película concluye con un monólogo final que no tiene desperdicio:
“Voy a ser igual que vosotros. El trabajo, la familia, el televisor grande que te cagas, la lavadora, el coche, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Buena salud, colesterol bajo, seguro dental, hipoteca, piso piloto, ropa deportiva, traje de marca, bricolaje, teleconcursos, comida basura, niños, paseos por el parque, jornada de 9h a 5h, jugar bien al golf, lavar el coche, jerséis elegantes, navidades en familia, planes de pensiones, desgravación fiscal. Ir tirando, mirando hacia delante, hasta el día en que la palmes.”
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