¿Libertad de expresión?
En la actualidad, los grandes grupos de comunicación españoles: Prisa, Vocento, Recoletos y Grupo Zeta controlan la mayoría de cadenas de televisión, radios, prensa y revistas del panorama es
pañol. Lo que hace que estos medios estén supeditados a los mandatos de sus grupos editoriales, los cuales, a su vez, están dirigidos por accionariado de las principales empresas españolas: La Caixa, Telefónica, Repsol, BBVA, El Corte Inglés, ACS, etc. Y estas, a su vez, financian las campañas de determinados partidos políticos a cambio de futuros favores.
Esto convierte al mundo de la comunicación e información en el principal escaparate y medio para transmitir o manipular determinadas noticias de interés para el partido político de turno. Pues, como bien se sabe, un medio de comunicación es un instrume
nto muy importante para destapar una trama de corrupción, movilizar a la gente, dirigir el voto o cambiar opiniones.
Es por ello que, aunque la inmensa mayoría de periodistas hacen “de su capa un sayo” de la libertad de expresión, la verdad es que según el medio que escuches o leas, la opinión puede cambiar profundamente, y si te sales del discurso políticamente correcto de su línea editorial te pueden tachar de intolerante o, de lo que es más grave: reaccionario.

Pero es curioso, porque en todos los medios hay ciertos asuntos que son totalmente “tabú” y, ni si quiera admiten dar una opinión discrepante, como puede ser la vigencia de la monarquía en España en el siglo XXI o la moralidad del sistema capitalista que impera en nuestra nación española.
Por no decir de los llamados “apagones informativos” que determinados medios de c
omunicación realizan cuando a su partido no le interesa, o el silencio informativo en otros asuntos que atañen a algunos políticos.
Hay opiniones de otros sectores de la población que no son plasmadas en los medios de comunicación porque no interesan que se escuchen -inmigración, separatismo, terrorismo, especulación inmobiliaria, explotación laboral, entre otros-, p
ues, los políticos y sus comisarios, es decir, los directores de los medios informativos, censuran determinadas opiniones discrepantes con el pensamiento único existente porque, sencillamente, no interesa hacer ver a la ciudadanía que hay más ciudadanos que piensan como ellos. Y al sistema eso no le
interesa.
Por todo esto, creo que la censura ha vuelto a invadir nuestros canales de información de una manera totalmente hipócrita e inmoral, ya que la democracia debe permitir la libertad de expresión, pero todas las opiniones políticamente incorrectas que se salen del pensamiento único son censuradas.
Así que, me da igual el medio que sea o el partido que sea: todos son lo mismo, tentáculos de la gran cabeza de pulpo que es el capitalismo, lo único que cada uno juega su papel para que los ciudadanos crean que están bien representados.
Y ante esto ¿qué podemos hacer? Sencillamente, no se puede hacer nada, aunque una cosa si que os recomendaría: nunca dejéis que os manipulen o cambien vuestra opinión, sed siempre fieles a vuestros valores y principios.
“Si no te dejan cambiar el mundo, por lo menos, que no te cambien a ti”
pañol. Lo que hace que estos medios estén supeditados a los mandatos de sus grupos editoriales, los cuales, a su vez, están dirigidos por accionariado de las principales empresas españolas: La Caixa, Telefónica, Repsol, BBVA, El Corte Inglés, ACS, etc. Y estas, a su vez, financian las campañas de determinados partidos políticos a cambio de futuros favores.Esto convierte al mundo de la comunicación e información en el principal escaparate y medio para transmitir o manipular determinadas noticias de interés para el partido político de turno. Pues, como bien se sabe, un medio de comunicación es un instrume
nto muy importante para destapar una trama de corrupción, movilizar a la gente, dirigir el voto o cambiar opiniones.Es por ello que, aunque la inmensa mayoría de periodistas hacen “de su capa un sayo” de la libertad de expresión, la verdad es que según el medio que escuches o leas, la opinión puede cambiar profundamente, y si te sales del discurso políticamente correcto de su línea editorial te pueden tachar de intolerante o, de lo que es más grave: reaccionario.

Pero es curioso, porque en todos los medios hay ciertos asuntos que son totalmente “tabú” y, ni si quiera admiten dar una opinión discrepante, como puede ser la vigencia de la monarquía en España en el siglo XXI o la moralidad del sistema capitalista que impera en nuestra nación española.
Por no decir de los llamados “apagones informativos” que determinados medios de c
omunicación realizan cuando a su partido no le interesa, o el silencio informativo en otros asuntos que atañen a algunos políticos.Hay opiniones de otros sectores de la población que no son plasmadas en los medios de comunicación porque no interesan que se escuchen -inmigración, separatismo, terrorismo, especulación inmobiliaria, explotación laboral, entre otros-, p
ues, los políticos y sus comisarios, es decir, los directores de los medios informativos, censuran determinadas opiniones discrepantes con el pensamiento único existente porque, sencillamente, no interesa hacer ver a la ciudadanía que hay más ciudadanos que piensan como ellos. Y al sistema eso no le
interesa.Por todo esto, creo que la censura ha vuelto a invadir nuestros canales de información de una manera totalmente hipócrita e inmoral, ya que la democracia debe permitir la libertad de expresión, pero todas las opiniones políticamente incorrectas que se salen del pensamiento único son censuradas.
Así que, me da igual el medio que sea o el partido que sea: todos son lo mismo, tentáculos de la gran cabeza de pulpo que es el capitalismo, lo único que cada uno juega su papel para que los ciudadanos crean que están bien representados.
Y ante esto ¿qué podemos hacer? Sencillamente, no se puede hacer nada, aunque una cosa si que os recomendaría: nunca dejéis que os manipulen o cambien vuestra opinión, sed siempre fieles a vuestros valores y principios.
“Si no te dejan cambiar el mundo, por lo menos, que no te cambien a ti”