18 abril 2007

¿Libertad de expresión?

En la actualidad, los grandes grupos de comunicación españoles: Prisa, Vocento, Recoletos y Grupo Zeta controlan la mayoría de cadenas de televisión, radios, prensa y revistas del panorama español. Lo que hace que estos medios estén supeditados a los mandatos de sus grupos editoriales, los cuales, a su vez, están dirigidos por accionariado de las principales empresas españolas: La Caixa, Telefónica, Repsol, BBVA, El Corte Inglés, ACS, etc. Y estas, a su vez, financian las campañas de determinados partidos políticos a cambio de futuros favores.

Esto convierte al mundo de la comunicación e información en el principal escaparate y medio para transmitir o manipular determinadas noticias de interés para el partido político de turno. Pues, como bien se sabe, un medio de comunicación es un instrumento muy importante para destapar una trama de corrupción, movilizar a la gente, dirigir el voto o cambiar opiniones.

Es por ello que, aunque la inmensa mayoría de periodistas hacen “de su capa un sayo” de la libertad de expresión, la verdad es que según el medio que escuches o leas, la opinión puede cambiar profundamente, y si te sales del discurso políticamente correcto de su línea editorial te pueden tachar de intolerante o, de lo que es más grave: reaccionario.

Pero es curioso, porque en todos los medios hay ciertos asuntos que son totalmente “tabú” y, ni si quiera admiten dar una opinión discrepante, como puede ser la vigencia de la monarquía en España en el siglo XXI o la moralidad del sistema capitalista que impera en nuestra nación española.

Por no decir de los llamados “apagones informativos” que determinados medios de comunicación realizan cuando a su partido no le interesa, o el silencio informativo en otros asuntos que atañen a algunos políticos.

Hay opiniones de otros sectores de la población que no son plasmadas en los medios de comunicación porque no interesan que se escuchen -inmigración, separatismo, terrorismo, especulación inmobiliaria, explotación laboral, entre otros-, pues, los políticos y sus comisarios, es decir, los directores de los medios informativos, censuran determinadas opiniones discrepantes con el pensamiento único existente porque, sencillamente, no interesa hacer ver a la ciudadanía que hay más ciudadanos que piensan como ellos. Y al sistema eso no le interesa.

Por todo esto, creo que la censura ha vuelto a invadir nuestros canales de información de una manera totalmente hipócrita e inmoral, ya que la democracia debe permitir la libertad de expresión, pero todas las opiniones políticamente incorrectas que se salen del pensamiento único son censuradas.

Así que, me da igual el medio que sea o el partido que sea: todos son lo mismo, tentáculos de la gran cabeza de pulpo que es el capitalismo, lo único que cada uno juega su papel para que los ciudadanos crean que están bien representados.

Y ante esto ¿qué podemos hacer? Sencillamente, no se puede hacer nada, aunque una cosa si que os recomendaría: nunca dejéis que os manipulen o cambien vuestra opinión, sed siempre fieles a vuestros valores y principios.

“Si no te dejan cambiar el mundo, por lo menos, que no te cambien a ti”

10 abril 2007

Asturias, patria querida

Los pasados días de Semana Santa he tenido la oportunidad de realizar, junto a un grupo de amigos talaveranos, un viaje que tenía pendiente desde hace mucho tiempo: Asturias, y, he de reconocer que he venido asombrado e impresionado tanto de su naturaleza como de su historia y tradiciones, pues tal y como reza el dicho: “Asturias es España, y lo demás es tierra conquistada”.

Pero lo más emocionante del viaje ha sido la visita a la cueva de Covadonga y visitar los parajes donde, en un tiempo muy lejano, el primer Rey de España, Don Pelayo, inició La Reconquista luchando contra los musulmanes que habían invadido nuestra tierra.

El 28 de mayo del año 722 fue la fecha en que sucedió. Pelayo contaba con trescientos hombres que distribuyó de la siguiente manera: dos tercios fueron a los cerros de alrededor y unos cien hombres junto con Pelayo se quedaron escondidos en la cueva. Cuando las tropas musulmanas estaban al alcance, los Astures colocados en los cerros empezaron a disparar flechas y a arrojar piedras. Las tropas musulmanas no pudieron organizarse debido a lo estrecho del camino y a lo abrupto del terreno. A la vez que los soldados escondidos salían de la cueva que para los musulmanes había sido invisible hasta el momento, los Astures saltaron de los cerros sobre los soldados musulmanes dividiéndolos en dos grupos. El pánico se apoderó de ellos y huyeron como pudieron.

Cuenta la historia que durante la batalla de Covadonga, se abrieron los cielos y se distinguió una figura. Era una cruz la que estaba plasmada. Don Pelayo entonces juntó dos palos de roble en forma de cruz, los alzó sobre el campo de batalla en el que se situaban los musulmanes y llovieron piedras sobre ellos. Así, los cristianos derrotaron a los ejércitos herejes a base de piedras desde la cueva de Covadonga donde se encontraba la Virgen María.

Tras la trascendental victoria, Pelayo instaló la capital en Cangas de Onís, y desde allí gobernó el reino rebelde. La victoria de Pelayo dio moral y esperanza a los cristianos que se habían refugiado en el norte. Era la primera vez que se venció a los musulmanes y se puede decir que fue la primera batalla de “La Reconquista”.

La Cruz que forjó Pelayo según la leyenda en la batalla, ha permanecido hasta nuestros días en el escudo oficial de la bandera de Asturias y en la cruz que mandó forjar Alfonso III el Magno y que hoy se encuentra en la Santa Catedral Basílica.

A parte de esto, hemos visitados paisajes de enorme belleza: los picos de Europa, el mar Cantábrico, monumentos de arte pre-románico, ciudades como Oviedo y Gijón, o pueblos costeros como Ribadesella, Tazones, Cudillero o Llanes.

Un viaje que recomiendo a cualquiera porque vendrá impresionado del arte, cultura, tradición y gastronomía de las tierras asturianas, en las cuales, todavía en algunos lugares recónditos se pueden escuchar alguna palabra en “bable”, que es el dialecto con el que se comunican en algunos pueblos. Lengua totalmente olvidada y que, a diferencia de otras regiones, no divide a las personas o intenta diferenciarlas, sino que sirve para enriquecer y estrechar lazos con el visitante.

En estos tiempos convulsos que vivimos es un orgullo gratificante visitar y conocer lugares en donde en tiempo inmemorial hubo hombres que dieron su vida por una idea y lucharon por defenderla. Héroes que, hoy en día, es difícil encontrar, ya que el hedonismo y el materialismo se han adueñado del ser humano y el altruismo, la solidaridad y el compromiso son valores totalmente olvidados.

El Rey Pelayo es sinónimo de lucha, valor, sacrificio y, por qué no decirlo: amor a nuestra tierra.