
Se trata del código de conducta elaborado en su día por un
samurai anónimo, pero actualmente, puede adaptarse a la vida diaria como guía espiritual:
1. Carezco de hogar: la conciencia será mi hogar.
2. Carezco de vida y de muerte: el ritmo de la respiración será mi vida y mi muerte.
3. Carezco de fuerza divina: la honradez será mi fuerza divina.
4. Carezco de riqueza: la comprensión será mi riqueza.
5. Carezco de secretos mágicos: el carácter será mi secreto mágico.
6. Carezco de cuerpo: la resistencia será mi cuerpo.
7. Carezco de ojos: el destello del rayo será mi ojo.
8. Carezco de oídos: la sensibilidad será mi oído.
9. Carezco de estrategia: la lucidez será mi estrategia.
10. Carezco de proyectos: coger la ocasión al vuelo será mi proyecto.
11. Carezco de milagros: la acción correcta será mi milagro.

12. Carezco de principios: la capacidad de adaptación a cualquier circunstancia será mi principio.
13. Carezco de talento: la agudeza será mi talento.
14. Carezco de amigos: mi espíritu será mi amigo.
15. Carezco de enemigos: el descuido será mi enemigo.
16. Carezco de armadura: le benevolencia y la virtud serán mi armadura.
17. Carezco de castillo: el espíritu inmutable será mi castillo.
18. Carezco de espada: la ausencia de interés será mi espada.
Y yo, agradezco a los guerreros
samurais el haberme aportado estos valores, cargados del valor más importante que necesita el ser humano: la esperanza.