Navidades en Poyales del Hoyo
Al final de cada año, coincidiendo con las fiestas de Navidad, los hoyancos acudimos a nuestro pueblo para pasar unos días en compañía de nuestros amigos y familiares, celebrar la Navidad y despedir el año. Y es en este entorno donde se suceden, como no podía de ser de otra manera en Poyales, acontecimientos y tradiciones muy disparatadas.El día 23 de diciembre suele ser el día que llega la mayoría de la gente al pueblo, y son recibidos con un luminoso de “Felices fiestas” que lleva años colgado en la carretera pero nunca luce, debido, entre otras cosas, a la cantidad de bombillas que faltan. Además, ese día es el cumpleaños de un personaje conocido por todos y, en algunas ocasiones, se suele celebrar tal acontecimiento.
El día 24, Nochebuena, a primera hora de la tarde se suele realizar la popular “ronda de bares”, pero como cada vez quedan menos, se suele repetir la ronda varias veces. Atrás quedaron otros tiempos en donde los pequeños íbamos a pedir el “aguinaldo” a las casas entonando villancicos.
Hasta que, no hace tantos años, se compusieron una serie de villancicos versionados con la temática del pueblo, como: “dame una copa Marisa, por ver esa linda sonrisa, sino no la cobras mejor, que me pillo en colocón…” o “la peña de Poyales se dirige al almanzor…” etc. Que cantábamos hasta la saciedad y, hoy en día, de vez en e cuando se suelen recordar y repetir, sobre todo en ambientes de juerga.
En la actualidad, la visita a los bares del pueblo antes de cenar es lo más típico de este día, lo malo es que en algunas ocasiones “se va de las manos” y tienen que venir los familiares al bar a buscarte para ir a cenar, llamarte insistentemente al móvil o llegas a la cena un poco castaña y no hay manera de comerse el cabrito.
Acabada la cena, personalmente, asisto a la única misa a la que voy en todo el año, la tradicional “misa del gallo”, que creo que ya vale para el resto del año y no es necesario ir a más. Desde la plaza del moral, los que hemos asistido a la misa, nos dirigimos a otro tipo de templo: los bares, de ahí se deduce que seamos un poco paganos.
A partir de entonces comienza una noche de desenfreno, que como diría el villancico: “esta noche es Nochebuena y mañana Navidad, saca la bota María que me voy a emborrachar”, nos la tómanos al pie de la letra y volvemos a los bares del pueblo que hemos dejado hace escasas horas.
Los días intermedios entre Navidad y Nochevieja cuando éramos “canis” los ocupábamos en tirar petardos, pasar frío por las calles o jugar al fútbol en el campo de “las lanchuelas”, hasta que pasada la adolescencia nos desplazábamos a Candelada o Arenas para salir de marcha.
Hasta que un grupo de amiguetes tuvieron la genial idea de organizar una fiesta el día de Nochevieja en el pueblo e invitar a sus amigos más allegados, y es ahí, cuando comenzó lo que para muchos han sido las fiestas de Nochevieja más divertidas de nuestras vidas.
La primera que se organizó fue en el local de la “rebota” y creo que nunca se nos olvidará. Fue impresionante el ambiente de esa noche, unas 100 personas abarrotaban el local, de todas las edades e, incluso, hubo algún caso de menores de edad que tuvieron que asistir con el permiso por escrito de sus padres.
El garito estaba genial. Acordaros que hace muchos años lo regentaron los hippies del pueblo como pub y todavía se mantenían pinturas de su decoración. También había una terraza que se utilizaba para flasearse o como lugar de ligoteo para los rollos de esa noche. Enfrente, una conocida ofreció su casa para guardar los canapés que a lo largo de la noche se ofrecían al personal. Acordaos de su escalera de caracol.
La fiesta estaba siendo apoteósica, hasta que un energúmeno, debido a las copas que llevaba encima, pegó un puñetazo a la puerta del servicio y dejo a todos perplejos. La “rebota” se pillo un rebote pero tras tomarse un copazo se la paso el mosqueo. Eso sí, la fiesta concluyo con un buen sabor de boca para todos los asistentes.
En los años posteriores se volvieron a repetir las fiestas, al siguiente año se celebró en el mismo local, el posterior se trasladó al garaje de “las vistas” y la última fiesta que se ha organizado fue en el bar de “las vistas”, la cual, tuvo como protagonista al equipo de música que se jodio en plena fiestuqui.

En los años posteriores no se han celebrado “fiestas” y hemos pasado tanto la Nochebuena como la Nochevieja en los bares del pueblo hasta altas horas. Pero, desde hace un par de años, un pequeño grupo de hoyancos celebramos la víspera de Nochevieja la denominada: “operación polvoron”, que consiste en juntarse desde por la tarde y beber durante todo el día y parte de la noche. Es nuestra particular forma de despedir el año.
En fin amigos y amigas, el blog: Último asalto: Verdad vs. Mentira os desea un Feliz Año 2007 esperando que, tal y como reza el titulo de este blog, el 2007 no sea el último asalto al que nos enfrentemos y sigamos disfrutando del bien más preciado que tiene el ser humano: la libertad.
"La libertad, Sancho, es uno de mos más preciosos
dones que dieron los cielos; con ella no pueden
igualarse los tesoros que encierran la tierra ni el
mar encubre; por la libertad, así como por la
honra, se puede y debe aventurar la vida...”
Durante los últimos meses he trabajado en el Secretaría de Organización del IX Congreso Estatal del Voluntariado que se ha celebrado recientemente en Toledo, entre los días 27 y 30 de noviembre y, en este marco, acaeció un hecho significativo para mi persona que merece la pena reseñar.


Uno de los guerreros más representativos frente a la expansión del Imperio Romano en Iberia fue el lusitano Viriato, que en toda la península Ibérica impuso resistencia a las tropas romanas hasta que fue vilmente traicionado por algunos de sus propios hombres: Áudax, Ditalco y Minurus.

