15 noviembre 2006

Verdad vs. Mentira

“Cuando, en marzo de 1762, un hombre nefasto, que se llamaba Juan Jacobo Rousseau, publicó El contrato social, dejó de ser la verdad política una entidad permanente. Antes, en otras épocas más profundas, los Estados, que eran ejecutores de misiones históricas, tenían inscritas sobre sus frentes, y aun sobre los astros, la justicia y la verdad. Juan Jacobo Rousseau vino a decirnos que la justicia y la verdad no eran categorías permanentes de razón, sino que eran, en cada instante, decisiones de voluntad”.
"Juan Jacobo Rousseau suponía que el conjunto de los que vivimos en un pueblo tiene un alma superior, de jerarquía diferente a cada una de nuestras almas, y que ese yo superior está dotado de una voluntad infalible, capaz de definir en cada instante lo justo y lo injusto, el bien y el mal…”

Pues bien, en nuestro días y al igual que reza el título de este Blog, la verdad y la mentira están siendo enfrentadas como si de un combate boxístico se tratara. Por un lado en el rincón blanco, la verdad; y en el otro extremo, la mentira.

Pues no. Tanto unos como otros, esos que cada cierto tiempo se acuerdan de nosotros para pedirnos su apoyo están totalmente equivocados y son portadores de la más absoluta mentira y falsedad. Aunque ellos creen que los valores y acciones que transmiten están salvaguardados por la veracidad.

Pero la verdad eterna, no puede estar en la mano de especuladores, capitalistas, represores, adinerados, mandatarios… sino, la verdad, como valor supremo a todos, tienen que portarla justamente lo contrario a estos magnates: trabajadores, obreros, oprimidos, marginados, explotados…

Ellos pretenden hacernos ver, y lo malo es que lo consiguen en la grey más vulnerable, que defienden nuestros intereses y luchan por el pueblo. Pero la verdad es bien distinta porque estos máximos gobernantes lo que hacen es hacer creer, por medio de los medios de comunicación que controlan, que los oponentes no tienen razón y que ellos si la tienen.

Por otro lado, los opositores, se sirven de cualquier artimaña y motivo para demostrar que no es así, que son ellos los que dicen la verdad.

Cuando una persona viene al mundo no nace perteneciendo a ningún partido político, sindicato, asociación o equipo deportivo. Sino que pertenecemos a un Nación, a un municipio, a una cultura, tradición y, por supuesto, a una familia. Y si es así. ¿Por qué se empeñan en enfrentarnos o encasillarnos en un determinado lado del tablero?

Cuando, si entre nosotros existen diferencias, tendrían que ser para enriquecernos mutuamente con toda naturalidad, en vez de enfrentarlas o diferenciarlas. Porque los elementos principales para la existencia y convivencia del ser humano: justicia y verdad, tienen que ser comunes para todos. Y eso, es lo que verdaderamente importa.

Es por ello que, al igual que el discurso de Juan Jacobo Rousseau en su Contrato social, la verdad y la justicia están siendo cuestionadas en todo momento y hoy más que nunca, su tesis está vigente.

Nuestros dirigentes, tanto los amigos del Tio Sam como los de Mahoma, se empeñan en cuestionar y especular con la verdad y la justicia sin ningún pudor creyéndose que cada uno de ellos posee la razón. Y enfrentar a sus electores que son los que les eligen para que estos se sientan participes de su juego y legitimados.

Mientras, “El Rey de bastos” sigue con perplejidad las actuaciones de sus pastores y su rebaño desde su trono ubicado en su palacio de cristal. Ya que no le importa lo más mínimo su tierra y lo único que desea es continuar con su vida acomodada en su trono mullido, y que su primogénito herede sus posesiones.

A todo esto, el pueblo acobardado por años y años de adoctrinamiento basado en la cultura basura: comida, televisión, educación, costumbres, materialismo, lenguaje, valores, etc. No le importa lo más mínimo lo que ocurra a su alrededor mientras pueda continuar con su vida aburguesada basada en la indiferencia.

Y cada cuatro años volverán a actuar como marionetas y seguirán apoyando a los manipuladores de turno, creyendo que, su vida inmovilista y hedonista va a continuar.

Pero lo que ellos no saben, ¡pobres infelices!, es que las cosas tarde o temprano cambiaran, y, esa vida servil y acomodada, se tendrá que convertir en una vida comprometida y solidaria si quieren sobrevivir. Ya que, hoy la verdad esta siendo quebrantada, y cuando el primero de los más absolutos de los principios es vulnerado, da igual que esas actuaciones estén apoyadas por la mayoría, porque la legitimidad no la trasmite un determinado número, sino la razón. Y está, no puede cambiar porque unos cuantos lo digan.

05 noviembre 2006

"Poderoso caballero es don dinero": Fito & Fitipaldis

Hace unos días, el grupo de música Fito y los Fitipaldis sacó a la venta un nuevo disco titulado “por la boca vive el pez”, que esta teniendo numerosas ventas y diariamente es escuchado en la cadena musical los 40 principales.

Esto viene a colación puesto que, Fito, antes lideraba un grupo llamado “Platero y tú” que, ni mucho menos sonaba en los cuarenta ni tenía tantos seguidores como los que tiene ahora el Fito. Pues, las letras y el estilo de música de Platero era bien distinto a los Fitipaldis.

Lo que me hace pensar que, Fito, como muchos otros músicos se ha dejado llevar por el poder de las multinacionales discográficas y se ha vendido vilmente como el título de una película de Clint Eastwood “por un puñado de dólares”.

Este artículo no quiere condenar “a galeras” a Fito, sino mostrar a los lectores como en estos tiempos modernos las personas pueden cambiar muy fácilmente de opinión o comportamiento sin despeinarse. Todo sea por ser uno más del rebaño aunque suponga sustituir tus valores y principios por la adoración al “becerro de oro”.

Pues, en la sociedad actual, se han suprimido valores tan inmutables como la amistad, dignidad, solidaridad, compromiso, honor, fidelidad, humildad, honradez, generosidad… palabras que ya no se escuchan y que si alguien se atreve a emplearlas es mirado con malos ojos, e, incluso, puede ser calificado como retrógrada.

Estos valores han sido sustituidos por el egoísmo, la avaricia, el materialismo, la especulación, explotación, enriquecimiento, traición, despotismo, egocentrismo, manipulación… ya que, al pueblo se le ha inculcado que para triunfar en la vida, ser feliz o reconocido por lo demás es preciso poseer más elementos materiales que el resto, y, si encima presume de ellos, mejor.

Así que, los valores verdaderos que anteriormente he expuesto son totalmente desechados por la sociedad y el sistema, ya que aceptarlos implicaría tener una sociedad que piensa por si misma y no se puede manipular. Y eso al sistema no le interesa, lo que quieren son marionetas acomodadas y consumidoras.

Gandhi decía que “no es más feliz el qué más tiene, sino el qué menos necesita”. Pero en al actualidad, aunque seas feliz con poco, la sociedad no te reconoce tu trabajo o tu compromiso sino posees y presumes de determinados elementos materiales o lujos, y sino es así te pueden discriminar o tratar de otra manera.

Por eso, el Fito es un claro ejemplo de cómo “de la noche a la mañana” cambia de estilo de música y seguidores por otro estilo más comercial y otro público. Eso sí, la indumentaria y las pintas no se modifican, porque ese rollito desaliñado vende.

Pero, he de reconocer que “quien está libre de pecado tire la primera piedra” y todos en algún momento nos hemos vendido y apartado a un lado nuestras ideas. Por ejemplo el que escribe estas líneas, pues es difícil abstraerse del régimen consumista y superficial en el que nos encontramos inmersos.

Este artículo no pretende enjuiciar a nadie, sino mostrar lo que los medios de comunicación silencian, y luego se las dan de independientes, pues, este tipo de opiniones serían tachadas de políticamente incorrectas y no creo que ningún medio ni actor de esos que se autoproclaman “defensores de la libertad de expresión” se atrevería decir a los cuatro vientos.