28 septiembre 2006

Fiestas en Talavera de la Reina

A finales del mes de septiembre, coincidiendo con el final del verano, se celebran en la ciudad de la cerámica, es decir, Talavera de la Reina, sus populares fiestas en honor a San Mateo, y, de esta forma tan festiva nos despedimos de la época estival.

Para tal ocasión, el recinto ferial de Talavera se acondiciona para tal importante encuentro de multitudes y de divide en cuatro zonas: la primera es de esparcimiento para los niños de la casa, en donde pueden disfrutar de atracciones como los coches de choque, tio-vivo, noria, barco pirata, etc. La segunda es la zona de restaurantes y casetas para comer, la tercera es la plaza de la comarca en donde se ubican infinidad de casetas de los pueblos de la zona y; la última y no por ello menos importante, la plaza de la juventud, en la cual se instalan un universo de casetas de las asociaciones juveniles, equipos deportivos, pubs, discotecas, etc. Que hacen las delicias de los más jóvenes.

Las fiestas suelen empezar con el tradicional pregón que un personaje destacado de la ciudad o la comarca –tipo el actual campeón del Mundo de 125 c.c Álvaro Bautista- seguidamente un grupo de música conocido actúa en la plaza de la comarca. Pero todo esto es de una importancia minúscula si comparamos lo que verdaderamente se produce en la plaza de la juventud: la asistencia y desparrame de miles de jóvenes.

Generalmente se suele quedar alrededor de las 12 de la noche en lugares típicos como los arcos del Prado, Hotel Beatriz, plaza del chicle o alguna caseta. Aunque siempre se suele salir tarde porque hay que esperar al coqueto del grupo que tarda tres horas en aviarse.

Desde allí se va a una de esas tiendas que venden de todo, y se compra gran cantidad de bebida para hacer botellón en la Alameda, que es el parque próximo a la plaza de la juventud. En donde se aglutinan miles de personas de toda condición social a venerar a ese maravilloso liquido elemento llamado alcohol o vinagre.

Tras tomar unos cuantos cacharros, siempre hay alguno que bebe más de la cuenta porque se quiere ahorrar pasta, se acude a la plaza de la juventud y, una vez allí, comienza una noche de diversión y desenfreno que se alargará hasta que el cuerpo aguante, ya que, las casetas solo cierran un par de horas por la mañana para limpiar.

La llegada a la plaza es apoteósica, puesto que te tropiezas con una gran masa de gente de todo tipo y condición. Y es una buena ocasión para encontrarte con viejos amigos para charlar y ponerte al día de su vida o toparte con alguien que no quieres ver, tipo ex-novias o alguien al que debas dinero.

Nosotros solemos ir en primer lugar a la caseta de la Universidad, aunque lo cierto es que no se porque vamos allí ya que ninguno somos universitarios ni conocemos a nadie con esa condición. Pero es una vieja tradición que venimos repitiendo año tras años, quizás porque ponen buena música, hay muchas chicas o se quiere rememorar viejos tiempos. Me acuerdo de cierta ocasión que un personaje tiró todos los barriles de cerveza.

Se empiezan a tomar copas sin parar aunque más de una se cae al suelo debido a los empujones de la gente o a los resbaladizos que son los vasos de plástico. Hasta que alguno comenta el dar una vuelta por las casetas de la plaza, y es ahí cuando hay que estar más atento porque es muy fácil perderse entre la multitud aunque siempre se tiene un sitio neurálgico de encuentro: la caseta de la university.

La ronda de casetas suele terminar en el mismo sitio en donde hemos empezado o, se suele visitar la caseta de algún conocido –más que nada para que se invite a algo-, la de tu asociación deportiva o la que está más petá de pivas.

Una vez instalados en la caseta se empiezan a hacer los típicos comentarios absurdos sobre la vestimenta de la gente, lo borracho que va la banda, a contar las mismas historias de siempre que solo cuentas cuando vas pedo, y, los más atrevidos, empiezan a revolotear sobre los grupos de pivitas a la espera de que suceda algo.

La música en esta ocasión es muy importante y conviene localizar una caseta donde pongan música que te guste, y hay veces que te quedas entre dos casetas y oyes la música de ambas, con lo que ello conlleva, que te vuelvas medio loco.

Las copas empiezan a surgir efecto y siempre hay un integrante del grupo que anima al resto a visitar un puesto de bocadillos, señal inequívoca del pedo que lleva, y piensa que comiéndose algo le van a bajar las 200 copas que se ha tomado. Una vez allí, se suelen pillar el típico cucurucho de patatas que empiezas a ofrecer a los colegas y cuando te quieres dar cuenta no tienes ninguna.

Terminado este trámite, llega uno de los momentos más emocionantes de la noche. La visita a los frontones. En donde se ubica una enorme carpa, llamada de la juventud, y a ritmo del D.J. se aglutinan miles de jóvenes y no tan jóvenes, rodeados de barras de bar que cada garito de Talavera instala para la ocasión.

Una vez dentro de la carpa, se da uno cuenta que ha perdido a algún integrante del grupo, por lo que procede a realizar una de las mayores estupideces que se suele cometer: intentar localizarle por medio del móvil. Ya que, debido a la cantidad de gente y el estruendo de la música es imposible mantener una conversación, pero las copas que llevas encima te impiden comprenderlo.

Por lo que te mantienes en el sitio unos minutos, previo engaño de un colega para que vaya a pedir copas, y procedes a echarte unos bailes a ritmo de música bacalao. O, por el contrario, dices alguna chorrada a la primera piva que pasa.

Terminada la copa, se dan dos tipos de circunstancias: una, pirarse a casa, y otra, quedarte hasta las tantas. Imagino que ya sabréis cual elijó yo.

Por lo que se vuelve a ir a la caseta de la universidad a quemar los últimos cartuchos. A esas horas el aspecto describe a la perfección el estado físico: risa picarona, el cuerpo tambaleándose, pelo despeinado, camisa por fuera y los zapatos llenos de barro. Y no puede faltar el insulto o descalificación hacia la capital de la provincia, que suele sentar muy bien a esas horas: ¡Talavera capital, Toledo sucursal!

Y tras echar un vistazo por la plaza y apurar la última copa, se decide regresar a casa y despedir el ferial hasta dentro de un rato.

Pues, al cabo de unas horas, el primero que ha vuelto a casa la noche anterior empieza a llamar a la gente para tomar las cañas. Pero lo que él no sabe es que te has acostado hace un rato y tienes un resacan del 15, pero, "haces de tripas corazón" y te levantas, más que nada para seguir bebiendo.

Por lo que vuelves al ferial y tras contar alguna anécdota de la noche anterior, empiezas a tomar cañas sin parar. Pero en esta ocasión la ronda de casetas comienza en la plaza de la comarca con la visita a la caseta de Segurilla que siempre suele estar muy animada.

Allí te sueles entonar y entrar en el ambiente, y tras visitar un par de casetas más, se vuelve a la plaza de la juventud y se realiza la misma operación que la noche anterior. Visita a la caseta de la University y desde allí, moverse por toda la plaza hasta que las cañas empiezan a hacer estragos y se decide cambiar de tercio, es decir, empezar con los cubatas. Es ahí cuando empieza un gran dilema: a tal hora me piro a casa para descansar un ratito para la noche o, por el contrario, ¿me dejo llevar? Lo que supone que se te pueda ir de las manos y empalmes con la noche.

En cuanto a otras cosas destacables, la ciudad de Talavera ha tenido el placer de acoger durante estos días de fiestas a diferentes personajes de Poyales del Hoyo y disfrutar de sus borracheras.

Como aquellas ocasiones que se llenaba mi casa de gente y más que un piso parecía una fonda. O aquella vez que en compañía de ciertos individuos tuvimos que llamar a la vecina para que nos abriera la puerta porque no nos teníamos en pie; por no comentar la ocasión que se me inundó el baño o aquel día que un troyano se perdió y le encontramos durmiendo en mi portal.

Tampoco se me olvidarán las celebraciones tipo “Jimmy, pichichi Hasselbaink…” por mi pasillo cuando la noche se había dado bien, y que decir de aquella ocasión que dos energúmenos se piraban al pueblo y en la estación de autobús no les vendían el billete y tuvieron que venir lo maderos.

Durante todos estos años han sido muchos los momentos emocionantes y divertidos que he vivido en las ferias, y en todos ellos ha habido un elemento común: la buena compañía. Momentos en los que te has sentido totalmente libre y has deseado que no acabara nunca esa noche porque sabes que la realidad es bien distinta.

Momentos en los que te das cuenta, porque merece la pena vivir.

19 septiembre 2006

El Boxeo tiene música

Ni que decir tiene que para la inmensa mayoría de la población española, e incluso mundial, asocian el noble deporte de las 16 cuerdas, es decir, el boxeo, con la violencia; pero, si echamos la vista atrás veremos que en otros deportes mayoritarios como el fútbol se producen actos vandálicos en todos los partidos y, no proporciona los valores que trasmite este deporte -espero que lo tengáis en cuenta- lo digo porque desde hace más de dos años practico este deporte, y cada día estoy más enganchando a él, ¡soy un boxeoadicto!, JA JA JA, pues no; soy una persona que he practicado muchos deportes: fútbol, baloncesto, ciclismo, balonmano, béisbol, natación, voley, trial… y, hasta la fecha de hoy, no ha habido un deporte que me haya aportado tanto como el boxeo, ¿por qué?, pues muy sencillo, y si queréis os lo explico, ¡a ver qué vais a contestar!, -me da igual porque os lo voy a contar-; yo soy una persona nerviosa, y a raíz de que practico boxeo estoy más relajado y tranquilo, y diréis, ¿este tio está loco?, pues no majetes; ya que desde el primer entrenamiento y desde el primer asalto, los sparring, que es como se llama a los entrenadores, te enseñan a respetar al rival y a no ser un macarra dentro y fuera del cuadrilátero, y si no, estás perdido; en el gimnasio todos somos amigos aunque nos demos algún que otro golpe, y cuando salimos de allí, lo que menos nos apetece es pelear, -aunque para mucha gente nosotros tenemos fama de broncas-, pero este deporte, por si no lo sabéis es el deporte sobre el que más películas se han hecho –tenemos un claro ejemplo en million dolar baby-, te enseña a luchar y esforzarte día a día para superarte a ti mismo y conseguir tus propósitos. Al igual que la vida.

08 septiembre 2006

Fiestas en mi pueblo: Poyales del Hoyo

A mediados de agosto, coincidiendo con el día quince, se celebran en Poyales del Hoyo las populares fiestas en honor a la Virgen de Gracia en las que todos los hoyancos disfrutamos de nuestro pueblo y sus tradiciones.

Durante los días de fiestas, por la tarde, se juegan los populares campeonatos de futbito en los que participan equipos históricos como: los bebes, tepees, colgones, rolling… Atrás se quedaron equipos míticos como los ciclostis, el drink team, sobredosis de lentejas, pasotas… Estos campeonatos son organizados por un personaje conocido como “pirulo” que saca de sus casillas a más de uno y es objeto de insultos y amenazas.

Llegada la noche, los hoyancos nos aglutinamos en la plaza del pueblo para celebrar las fiestas al sonido de la orquesta: “exteleson”, “diamante”, “vibraciones”, “pillos boys” o el carismático “rayton”. Pero, anteriormente, los más jóvenes realizamos la famosa ronda de bares por el pueblo, como el histórico “sarao” o “el bar de Julio” el cual se veía desbordado ante nuestra presencia y no podía dar a vasto ante tal avalancha de bebedores. En cierta ocasión algún desaprensivo hurto el extintor de incendios.

Acabada la ronda, se regresa de nuevo a la plaza para desparramar con las canciones de la verbena: Barricada, Mago de Oz, Extremoduro, Leño, Rosendo, Maná… y como a esas horas se suele ir un poco soplao, los bailes describen a la perfección el estado de cada hoyanco. Y siempre hay un atrevido que sube al escenario a cantar con los de la orquesta, lanzar expresiones de amor a su chica o imitar a San Sebastián.

Hay otros, que se arremolinan a las puertas del bar “pikas” que es un sitio estratégico para ver quien está en la plaza bailando, pedir una copa, ir al W.C. o esperar a que acontezca algo interesante.

Durante esos días puedes ver a personajes ilustres del pueblo que solo van para las fiestas, y es un buen momento para charlar en un ambiente distendido y festivo. Así, como todos los años surgen frases famosas que los hoyancos no paramos de repetir: “toma diploma”, eres un “pantani”, “tranquila la masas”… Aunque luego las exportamos a nuestra ciudad y ahí no hacen tanta gracia.

Alrededor de las 5 se acaba el baile y la barra de la plaza, que es como se conoce al bar instalado para la ocasión, nos deleita con música dance mientras nos terminamos la undécima copa o camelamos alguna pivita. Hasta que aparece el alguacil con la manguera para limpiar la plaza y nos echa de allí, pero como la noche es joven se decide marchar a la churrería, a la cual algunos dicen que es una guarreria o se entonan canciones improvisadas –iña, iña, iña, queremos caipiriña- .

Una vez allí, se siguen tomando copas, los churros quedan para otra ocasión, y debido al estado de embriagadez de algunos, se suele terminar en bronca o empujones, ya que se sacan a relucir viejas rencillas o piques futbolísticos.

Con los años, la tradición de ir a la churrería se ha ido perdiendo y se han incorporado nuevas costumbres, como el asistir a la “fabrik” -para que luego digan que la globalización no ha llegado a Poyales-, que es como se conoce a la fábrica del pan. En donde te puedes tomar unas “piti-pizzas” bien calentitas en compañía de diferentes generaciones de personajes, pues, allí se juntan lo mejor de cada casa.

Pero el momento más memorable de la mañana es cuando empieza a caer gente al “pilon”. Esta tradición se lleva repitiendo desde tiempo inmemorial y consiste en tirar gente a la fuente de “los cuatro caños”, sobre todo los que son forasteros. En alguna ocasión un personaje se quedó subido en la piña sin saber como bajar.

Después del chapuzón es hora de cambiarse de ropa en casa y prepararse para la capea. Entonces se hace una ronda por las casas de los compañeros para buscarles, con el riesgo que esto implica, pues los padres se acaban de levantar y te pueden echar la bronca.

Alrededor de las 9 de la mañana empieza la capea, aunque siempre empieza con una o dos horas de retraso, y es allí donde se demuestra que “el alcohol hace a uno más valiente”. Pues, aunque no seas taurino, te sueles colocar en la plaza al lado de los barrotes para recibir a la vaca, eso sí, en compañía de unas cervecitas.

A la segunda vaquilla empiezas a notar el cansancio, por lo que te vas escaqueando de tus amigos y a la mínima oportunidad te piras a tu casa sin que ellos te vean. Aunque siempre hay algunos que alargan la mañana visitando el río o marchándose a comer. No me quiero acordar de cierta comida que tuvo como protagonista a un cuchillo.

Pero al momento de irte a costar, aparece algún viajante pregonando colchones o melones y no te permite dormir, en ese momento metes la cabeza debajo de la almohada y te empiezas a resentir de la última copa, echas el ancla y…

El último día de fiestas se celebra la final del campeonato de futbito, pero, debido al alcohol acumulado en estos días, algunos jugadores no pueden asistir, bien porque no pueden con su alma o porque han empalmado y están en un estado bastante curioso. Acordaros de aquella vez que un jugadorcillo se quedo dormido en la casa hippy con un peloti en la mano o cierto individuo que hecho la pota en el campo.

En cuanto a la final, en más de una ocasión se ha vivido un derbi de máxima rivalidad y declarado de alto riesgo entre los equipos más representativos de Poyales: Tepees – Bebes. Pues, es sabido que el equipo que gane, podrá cachondearse del otro durante todo el año.

Luego por la noche, los campeones organizan una cena para celebrar el campeonato y chinchar al rival con la popular canción: “… la copa, se mira y no se toca”. Y después en la entrega de premios, el capitán sube a recibir la copa de manos del Alcalde y decir unas palabras: “muchas noches y buenas gracias”.

En fin, como suelo decir en estos casos: espero que más de uno se haya sentido identificado y hayáis recordado viejos o actuales tiempos. Y como reza esa mítica canción, que ya es como un himno, poder seguir cantando durante muchos años:

Porque en Poyales siempre reina la alegría,
porque en Poyales siempre reina el buen humor,
no pararemos ni de noche ni de día,
aunque nos cueste un riñon.

Por eso las chicas guapas, ¡guapas!..."